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Relación directa entre el progreso social y la inversión en las mujeres

ESCRITO POR: NICOLE JUAREZ

“El progreso de las mujeres es el progreso de la sociedad y el progreso de la sociedad es el progreso de las mujeres”.

Dra. Camelia Ilie

La brecha es una realidad, pero gran parte de las barreras habitan en la propia mente. Se puede hacer que, en el caso de las mujeres, se atrevan a romper las barreras, investigar sobre sus derechos y facilidades disponibles, elevar las expectativas y capacitarse para desempeñarse en el ámbito que deseen. 

 

¿Cómo creen que la inversión en la educación de las mujeres podría tener un efecto beneficioso para la sociedad?

Según la Unesco, por motivos de pandemia, alrededor del 20 % de la riqueza del país se pierde cuando no educas a las mujeres. El educar a un hombre no garantiza que incentive a educar a todo el núcleo familiar, a diferencia de la mujer.

Una mujer empoderada va a poder. Una mujer educada va a poder invertir más en la educación y salud de sus hijos. Según un estudio del Banco Mundial, una de las riquezas del mundo son los conocimientos de las personas y las habilidades que adquieren. Mientras más preparadas estén, mejores decisiones van a poder tomar.

 

De acuerdo con el INEGI en México, 33 de cada 100 mujeres son madres solteras. Una mujer que da poder hará que mejoren la calidad de los niños, trabajar en su autoestima, en su educación, en la salud, potenciar la sororidad, entre otros. El capital humano son todos los conocimientos y habilidades técnicas que tenemos y eso representa el 62 % de la riqueza mundial.

En Imfundo Kahle ofrecemos educación para las mujeres. Eso mejora sus salarios; su calidad de vida, porque abarca la familia; y sus ingresos. Todo ello tiene un impacto fuerte en la economía. La educación desde temprana edad es esencial para que la sociedad cambie.

¿Cuáles son las medidas alternativas que se puede tener de inversión en la sociedad?

El hecho de mejorar implica empoderar y, además, capacitar a las personas. La educación sexual sigue siendo un tema tabú. Logrando mayor educación, se podrá ver cambios tanto en la economía como en el hogar. Es necesario también una cultura de valores.

En países desarrollados, el 99 % de mujeres están alfabetizadas, mientras que el 51 % lo está en países subdesarrollados. En espacios con mayor nivel educativo aún se mantiene la discriminación y la desigualdad. Por ello, lo fundamental son las campañas de sensibilización en igualdad y fortalecer habilidades para erradicar la violencia.

Instalar grupos de Psicología, debido a que la salud mental es muy importante. Desde ahí se puede empoderar, dar el valor que realmente corresponde y no permitir que nadie ejerza sobre ti violencia. Educar la autoestima; si se quieren, no van a dejar que les hagan daño. Cada uno se tiene que salvar a sí mismo para en conjunto poder surgir.

Es importante tener conocimiento de lo que pasa en otros países para poder así implementarlo. Tenemos culturas similares y esas buenas prácticas se pueden considerar.

¿Qué podemos hacer nosotras las mujeres para consolidar este proceso?

Trabajar a fin de que nazca una coherencia y ser ejemplo de nosotras mismas para así poder trasladar esa esencia. Uno le da al mundo lo que es. Por esa razón, es importante trabajar en nosotras mismas, en educación, en espiritualidad, entre otros.

Es clave que las personas conozcan sus derechos básicos para que puedan trabajar por ellos. Comenzar a involucrar a los hombres en la participación del progreso de la mujer. Romper las barreras del machismo, de las creencias limitantes y poder superarlas como conjunto.

Comenzar a aplicar hábitos más saludables. Si se empodera a la mujer, no significa que va a ser un peligro para el hombre. Van a empezar a trabajar como equipo. Es conveniente que, a la hora de las votaciones, tomemos en cuenta y pensemos en las políticas que ofrecen en favor de las mujeres.

Tener bien en claro que incluso desde lo digital podemos ayudar y poder llegar a más personas que se unan a la causa. Dejar de ser enemigas las unas a las otras y ser hermanas.

Conclusión:

Enfoquémonos en trabajar mucho en nosotras mismas. No nos olvidemos que no podemos pedirle a otra persona lo que no somos capaces de hacer nosotros mismos. Si queremos encontrar apoyo, seamos apoyo primero nosotras. Generar esa confianza para que se puedan acercar para aprender sin que se sientan juzgadas y poder orientarlas.

Para empoderar a otra mujer, empodérate tú primero. Date el valor que mereces. Podemos luchar por lo que queremos lograr. Busca y podrás lograr lo que te propones. Unámonos y dejemos de reforzar los micromachismos e ir corrigiéndolos.

Sé tú misma siempre. No normalices la violencia por encajar con todos. Todo en esta vida se puede lograr. Si no cuentas con las herramientas ahora, búscalas. Llegan las cosas que son para uno en el momento oportuno. Se puede lograr muchas cosas juntas. Cree en ti.

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